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Nota · Integración

Cómo integrar IA con el sistema de gestión que ya tenés

La primera objeción siempre es la misma: "nuestro sistema es viejo". Casi nunca es un problema. Estas son las cuatro formas de conectarlo, de la mejor a la peor.

Las cuatro formas, en orden

  1. 01
    API oficial.

    Lo ideal. Sistemas como SAP Business One, Odoo, Zoho, QuickBooks Online o Xubio la tienen. Se lee y se escribe en tiempo real y el sistema sigue siendo el dueño del dato.

  2. 02
    Base de datos directa.

    Muchos sistemas argentinos instalados en un servidor propio permiten leer su base. Se lee de ahí y se escribe por la interfaz oficial o por un proceso de importación. Requiere cuidado y permisos de sólo lectura para empezar.

  3. 03
    Importación y exportación.

    Si el sistema sólo exporta e importa archivos, se arma un circuito: el agente prepara el archivo con el formato que el sistema espera y una persona lo importa. Menos elegante, igual de útil.

  4. 04
    Alrededor del sistema.

    Cuando no hay forma de entrar, se construye la base de datos propia al lado, con lo que llega por mail, WhatsApp y planillas, y el sistema de gestión se sigue usando para lo que sabe hacer: facturar.

En los cuatro casos el ERP no se toca y nadie tiene que aprender un software nuevo.

Qué mirar antes de empezar

  • Quién es el dueño del dato. Si el saldo de un cliente vive en dos lados, va a haber dos verdades. Se define uno y el resto lee de ahí.
  • Cómo se identifican las cosas. Si el mismo producto tiene tres códigos, la integración empieza por ordenar eso. Es trabajo aburrido y es el que más rinde.
  • Qué se escribe y qué no. Lo normal es empezar leyendo y proponiendo, y recién después habilitar escrituras, de a una.
  • Qué pasa con la facturación. Los comprobantes fiscales conviene dejarlos donde ya están, bien hechos; lo que se automatiza alrededor es el armado, el envío y el seguimiento.
  • Quién avisa cuando algo falla. Una integración sin monitoreo es una bomba de tiempo: si el proceso de la noche no corrió, alguien tiene que enterarse a la mañana.

Qué preguntarle a tu proveedor de software

Tres mails resuelven la mitad de las dudas de una integración. Pedile esto a quien te vendió el sistema:

  • ¿Tiene API? ¿Documentada y con ambiente de prueba?
  • ¿Puedo tener un usuario de sólo lectura contra la base de datos?
  • ¿Qué formatos de importación acepta y con qué validaciones?
  • ¿Hay límites de consultas por minuto o costo por llamada?
  • ¿La licencia permite que un tercero se conecte?

Si la respuesta a todo es que no, todavía se puede: se construye al lado, con lo que entra por mail y WhatsApp, y el sistema queda para facturar.

Errores que vemos seguido

  • Escribir en la base del ERP por atrás. Rápido al principio, caro después: se saltean las validaciones del sistema y los números dejan de cerrar.
  • Sincronizar en las dos direcciones desde el día uno. Primero una dirección, con una persona confirmando. La bidireccional se gana.
  • Automatizar un proceso que nadie entiende. Si no se puede escribir en cinco renglones cómo funciona hoy, primero hay que ordenarlo.
  • Dejar la integración sin dueño. Alguien tiene que enterarse cuando falla, y tiene que haber un registro para saber qué se escribió y cuándo.

Un ejemplo real

Una comercializadora recibía veinte listas de precios por semana en PDF, Excel y fotos de WhatsApp, y cotizaba de memoria. No cambiamos su forma de trabajar: la IA lee las listas, las cruza con el catálogo y propone los cambios; una persona confirma; el tablero muestra el mejor precio vigente por producto y un agente en Telegram cotiza y arma los pedidos. Hoy dedica 1/8 del tiempo que dedicaba a esas tareas.

El caso completo está en Photo Imagen Video & Export, y el resto de lo que hacemos, en integración de IA en empresas.

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